Responsabilidad Civil para imprudencia médica

La imprudencia médica más inocente puede terminar en reclamación

7 minutos

La Ley Orgánica de Salud define en su artículo 202 a la imprudencia médica como una actuación del profesional de la salud con omisión del cuidado o diligencia exigible.

Ahora, imaginemos el siguiente caso: una paciente de 1 año y 11 meses que es llevada a un hospital pediátrico para un tratamiento odontológico por necrosis pulpar, la odontopediatra indica a los padres que para facilitar y garantizar un buen resultado del tratamiento se recomienda que la paciente sea sedada por un anestesista, a lo que los padres acceden.

Mientras se realiza el procedimiento a la paciente, el anestesista sale del quirófano para retirar la medicina que requería para el procedimiento post anestésico, y mientras este se encontraba fuera de la sala, la odontóloga advierte que la paciente presenta cianosis labial y hace un paro cardiorrespiratorio abruptamente. Se activa el código de emergencia y acuden al quirófano personal médico, entre ellos anestesistas y médicos de terapia intensiva. Logran estabilizar a la paciente. Esta es trasladada de inmediato a terapia intensiva, pero queda en estado vegetal, y tras las valoraciones correspondientes se verifica que el cuadro es irreversible.

El caso referido corresponde al resumen de hechos de un proceso judicial dentro del cual se dictó sentencia condenatoria en contra del anestesista.

Hechos probados

Dentro del proceso se llegó a corroborar que el anestesista a cargo no había realizado el check-list del instrumental y medicamentos que utilizaría para la intervención. Esta fue la causa de su abandono del quirófano. Por otro lado, se demostró que dejó de funcionar la ventilación mecánica a la que estaba conectada la paciente. Por la ejecución tardía de la reanimación cardiopulmonar, la paciente sufrió una hipoxia por un tiempo superior a cinco minutos. Esto provocó la lesión cerebral que la dejó en estado vegetal permanentemente.

Conclusión del Tribunal ante la imprudencia médica

En la sentencia, el Tribunal concluye que el médico anestesiólogo incurrió en imprudencia por no haberse preparado diligentemente para la intervención quirúrgica. El doctor no realizó el check-list del instrumental y medicamento en el quirófano previo al inicio de la intervención. Además, por haberse retirado del quirófano, ya que a su trabajo de anestesista hay que añadirle las funciones de reanimador. Por ello, debía actuar de inmediato en caso de un evento adverso, pues del tiempo de reacción dependerá la vida y evolución del paciente; además, indicó que precisamente por el hecho de que el factor mecánico puede fallar, como en este caso que quedó demostrado que la ventilación mecánica dejó de operar, el médico debe estar presente para prestar el auxilio que se requiera en el momento, y en este caso particular el reanimador debía estar presente para brindar ventilación mecánica.

Por tratarse de un caso con resultado dañoso permanente, el anestesiólogo recibió una pena privativa de libertad de 1 año y 3 meses, más el pago de una multa de tres salarios básicos unificados, conforme al artículo 152 numeral 5 e inciso tercero del Código Orgánico Integral Penal, y al pago de una indemnización por $378.240,00.

Evidentemente, la intención del profesional de la salud lamentablemente condenado jamás fue dañar al paciente. Sin embargo, su omisión de verificar su check-list previo a la intervención quirúrgica, se configuró en una imprudencia médica. Esta acabó sancionándose penalmente con prisión y el pago de una cuantiosa indemnización. Este pago deberá realizarlo el profesional con su propio capital, salvo que cuente con un seguro de Responsabilidad Civil.

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